POR Marjorie Valverde
11/03/2026
Tu sistema nervioso está decidiendo por vos (y no lo sabés)
Tal vez pensás que todas tus decisiones son racionales.
Pero quiero que observés algo:
No decidís igual cuando estás tranquila que cuando estás en alerta.
No decidís igual cuando te sentís segura que cuando tu cuerpo percibe una amenaza.
Por eso a veces sabés perfectamente qué querés hacer…
pero llega el momento y volvés a hacer lo mismo.
Querés poner el límite, pero cedés.
Querés decir que no, pero terminás diciendo que sí.
Querés descansar, pero aparece la culpa.
Querés hacer algo nuevo, pero el miedo te frena.
Y muchas veces no es la realidad actual la que está activando esa respuesta.
Es una historia antigua que tu cuerpo todavía reconoce como verdad.
El cuerpo no está exagerando
Tu sistema nervioso tiene una función muy clara: protegerte.
Si en algún momento aprendiste que:
• Fallar es peligroso.
• Ser rechazada duele.
• Confiar es arriesgado.
• Descansar es perder el tiempo.
Tu cuerpo puede reaccionar como si eso siguiera siendo verdad.
Aunque hoy tu realidad sea diferente.
Por eso podés entender algo perfectamente con tu mente y aun así sentir que no lográs actuar distinto.
Y esto para mí es muy importante:
No alcanza con pensar diferente. Tu cuerpo también necesita aprender que puede responder diferente.
Decidir en alerta no es decidir con claridad
Cuando tu sistema nervioso está en alerta aparece la urgencia.
Sentís que tenés que responder ya.
Resolver ya.
Defenderte ya.
Salir de ahí ya.
Tu perspectiva se reduce, los riesgos parecen más grandes y muchas veces terminás eligiendo lo conocido.
Entonces reaccionás.
Y después, cuando todo pasa, pensás:
“¿Por qué hice otra vez lo mismo si yo sabía que no quería hacerlo?”
Y aparece la culpa.
Pero castigarte no le enseña nada nuevo a tu cuerpo.
La conciencia sí.
Regular no es simplemente relajarte
Cuando hablo de trabajar con tu sistema nervioso, no estoy hablando solamente de meditar cinco minutos y seguir haciendo exactamente lo mismo.
Quiero que aprendás a reconocer:
¿Qué está pasando en mi cuerpo?
¿Qué pensamiento o situación activó esta respuesta?
¿Esto pertenece realmente a lo que está pasando hoy o estoy respondiendo desde algo conocido?
¿Qué necesito para volver al presente?
Regular también es aprender a darte ese pequeño espacio entre lo que sucede y la manera en la que respondés.
Porque cuando tu cuerpo sale de la urgencia, podés empezar a elegir con mayor claridad.
Probá esto antes de tu próxima decisión
La próxima vez que tengás que tomar una decisión importante, preguntate:
¿Estoy decidiendo desde la calma o desde la urgencia?
Y si estás en urgencia, quizá no necesitás decidir todavía.
Respirá.
Caminá cinco minutos.
Sentí tus pies en el piso.
Observá qué está pasando en tu cuerpo.
Volvé al presente.
Y después decidí.
Parece pequeño, pero ahí empezás a practicar algo diferente.
Porque tu vida no cambia con lo que sabés. Cambia con lo que empezás a practicar.
Tu cuerpo también puede aprender algo nuevo
La transformación no consiste en luchar contra tu sistema.
Acompañando procesos de reestructuración interna para una vida en coherencia y plenitud.
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